viernes, 22 de agosto de 2008

Tierra Santa, Buenos Aires, Argentina, año 2.008 D.C.

Como podrán apreciar, dos legionarios al uso.
Eso sí, imperdible el comentario de la extranjera que le decía a su compañero cuando yo metía la jeta en el yelmo que realmente parecía uno de la legión, llevada —seguramente— por mi color cetrino que conjugaba con el del muñeco.
Por último, si Medina salió mejor es porque la foto la saqué yo, que cuando me tocó el turno de posar y el de él cazar la cámara, bue, nada... no sé para que coño hizo un curso de fotografía. En fin.

lunes, 11 de agosto de 2008

siguiendo con recuerdos náuticos

Ok, las épocas en San Isidro, en materia de contacto con el río, fueron harto importantes en mi vida. A través del tiempo, los recuerdos se agigantan y no parecen tan lejanos por más que alguna foto tenga algunos años y no parezcamos tan vapuleados por el tiempo.

Acá estoy con Pae a bordo de La Noia que era un crucero bastante grande, camarote principal con cama de dos plazas, comedorcito, cocina y en lado contrario al camarote aludido, o sea en la proa del barco camino al segundo baño, estaba el camarote para los invitados con sus dos camitas cuchetas... Qué épocas, por favor! y pensar que el amigo en cuestión arrancó con un boomerang 20, velerito gaucho si los hay (el Shoriva) en el cual pasamos más de una noche náutica golpéandonos las cabezotas a pesar de nuestra no tan llamativa estatura porque su techito era de metro cincuenta más o menos.
Ah!! un suspiro largo en este momento... al pasar al crucero Pae no pudo con su genio y tenía su tv., videocassetera (no era las épocas del dvd), aire acondicionado y teléfono!.
Recuerdo esa vez tras estar casi una semana sin pisar tierra firme y con nada que comer haciendo unos chizitos saltados a la sartén con huevo, fideos sueltos y otros aditamentos que, dicen, te hace garcha el colesterol. Pero qué importaba!! Y ésas veces en que, omitiendo algunos detalles que no vienen al caso porque todos sabemos que los jóvenes somos medio alocados, las chiruzas querían "manejar" y el capitán de la nao les daba el timón (eso redondito que ven detrás de mi amigo en la foto) y gritaban como si hubieran ganado el viaje a Bariloche en Feliz Domingo mientras tocaban la campanita del buque...

Qué épocas!... jaja, acá, con el Cabezón y Heath Pipa Maidana, estamos pensando en adquirir un velerito pero, como manda la experiencia, en lugar de las birras asumo que habrán unos buenos tintillos, de autor preferentemente, y el agua será siempre la misma: la del Río de La Plata, un lienzo en el que pasamos a escribir nuestras historias.

Au revoir.

domingo, 3 de agosto de 2008

Boludeando con la cámara en el baño...
tipo grande ya