viernes, 4 de julio de 2008

Generación Z

Me da un tanto por las guindas que alguien que ya pasa los 20 te diga "señor". Está bien, es un raye mío pero, hasta donde recuerdo, maso a partir de esa época yo trataba a los más grandes de igual a igual, con respeto claro, pero sin esa distancia generacional que pone el vocablo en cuestión. A ver si soy más específico: cambié de aparato celular de marca conocida cuyo modelo es rockero y así lo anuncia el artilugio y me vienen a decir que eso es para pendejos. Perdón? sorry? what?; qué, lo único que falta ahora es que cualquier energúmeno venga a postular que el rock es para pendexs como si hubiera nacido hace un par de años. Por favor, gilipollas!!! es más viejo que los viejos de uno y vienen con esa sanata. Y si no, tampoco vayan a creerse que eso del sexo déle y déle con aires de libertad venga a ser una conquista reciente porque, al menos, desde el siglo pasado y fines de milenio ídem, el tema del "flower power" era darle sin ton ni son al voleo mientras era una insignia mundial el Woodstock y etcétera etcétera. Capito?

Es más. Voy a dejar escrito algo que pienso y que he repetido hasta el hartazgo como decía Carlitos Saúl. Descontando mis inicios en la intimidad con el sexo opuesto, que datan de mis 16 y fueron más fugaces que la fama que a todos nos predijo Warhol, tipo a los 20 en adelante, cuando uno emparejaba y se tomaba la vida de otro modo, con todo eso de la responsabilidad y el camino a la madurez —que aún transito infructuosamente— cuando la ocasión se daba de amarse y amasijarse, uno lo hacía con la convicción que eso de tener sexo era una cosa muy adulta, para la que estaba suficientemente crecido y nadie podía objetarte nada de nada. O sea, que ya estabas suficientemente grande, crecido, hecho hombre y ella hecha mujer, para que quedara claro que tener sexo estaba ok y no era cosa de escandalizarse ni por los padres de ella, ni por los de uno, ni por los amigos o cualquiera que pensara uh!, éstos hacen chanchaditas. Qué va!. Era, es, debiera ser, normal, absolutamente normal. Lo digo yo, aun creyendo que las relaciones íntimas deben guardar algo de afecto o de ternura con el otro que si es la pareja mejor. Que el que quiera darle con quien quiera y el otro/a piense igual, también está bien. Dále nomás, dále que va. Qué puto problema podría haber? Salvo la típica forrada machista de este país en dónde el chabón más volteador es un pijo y la mujer más desinhibida es una trola, todo debiera ir sobre rieles.

A qué vamos? A lo siguiente. Si tenemos por compartido que desde determinada edad en adelante podemos desenvolvernos con soltura en materia sexual, estimo que todo preconcepto debe ser borrado de nuestras cabezas. El preconcepto por antonomasia está dado en las diferencias de edades, tópico respecto del cual, a lo corto de mi vida, yo no he tenido problemas para aceptar en los otros ni tampoco en mis conductas cuando, por ejemplo, a los 27 míos estaba con Lucila que tenía 16. Acá vendrá la jodita típica en donde vos si decís que era una tipa bien pensante es la excusa común para ocultar que en ese momento alternaba con una pendeja. Pues bien, Lucila no tenía los modos así medio cuasi púberes que el resto de sus congéneres de ese entonces ni, tampoco, las mañas infantiles de bastantes minas de mi edad a ese momento que, creo, no habrán crecido jamás por más que arrastren un par de hijos en estos años.
Es cierto. No lo tomen a mal. Ni hombres ni mujeres. Yo me hago cargo de mi parte en que soy bastante inmaduro todavía; que sigo con mis cosas de 20. Desde esa edad y desde antes incluso, no fui de confiar demasiado en el género humano, tiendo a pensar antes que las personas no son buenas por el hecho de serlo (homini hominis lupus, no digo nada novedoso) y que antes de confiar en alguien debo saber con quien trato. Sigo pensando, desde esa época, que bien vale la vida si llegás a viejo con alguien con quien compartir esa etapa y que los hijos deben ser una consecuencia natural de la vida. Sigo escribiendo poesías de vez en vez y todavía gusto de la lectura de El Principito (trancas, no voy a salir con eso de que lo esencial es invisible a los ojos). La mayor parte de mi (de) formación intelectual proviene de esa etapa y se continúa. En qué carajo cambié? en que tengo una hija, arrastro un divorcio, terminé la carrera que había elegido entonces, laburo de eso, y otras cosas que están vinculadas, esencialmente, con haber seguido el rumbo que ya tenía. Sigo parado en los mismos rieles, en la misma trocha; este tren es el mismo aunque haya pasado algunas estaciones.

Veo, me codeo por yuxtaposición en rigor, con gente de diversas edades que no creo que hayan agregado un ápice a sus vidas en materia de madurez por el hecho de haber soplado sucesivamente varias velitas. Me dan terror las minas más grandes que uno, y hasta de la edad de uno o un par de años menos a lo sumo, que vienen con infantilismos típicamente regresivos o no tanto, cuando elucubro que, quizá, fueron así toda la vida. Y de los tipos, ni hablar. Me da cierta vergüenza de género. Peor que peor no puedo dejar de sentirme cuando uno más grande que uno te pone la mano en el hombro y pretende aconsejarte. Siempre recuerdo a ese tipo médico bien veterano cuando yo tenía 11 años en un asado multitudinario en la casa de Mendoza que con una copas encima me decía: acordáte de lo que te digo, las mujeres son todas unas pérfidas; son... pérfidas; te lo puedo describir todavía con su camisa, sus pantalones, su pelada prominente, su delgadez, anteojos y unos antebrazos bien venosos. Y ahí pensé dos cosas: nunca voy a tomar alcohol que te ponés pelotudo y, además, jamás le voy a hacer caso a alguien en materia de mujeres porque me hablan de sus frustraciones. Lo primero no lo cumplí, lo segundo, sí.

O sea: lo que te condiciona en la vida, lo que te hace madurar, estimo que proviene de lo que te ha tocado vivir (Perogrullo se presenta) y cómo lo asimilaste. Los traumas que vas recorriendo a lo largo del espinel son los que terminan fortaleciéndote. Las cosas que de pendejo nomás sacaste de golpe como un "click" y que se mantuvieron invariadas en tus años son las que te definen. Cuando hago algo que considero mi deber ético estoy repitiéndome, es un copy del mismo Ricky de adolescente, no es que me volví más bueno o más malo o más inteligente o más inepto porque la vida me llevó de envión. Nop.

Era así, sigo siendo así. No hay caso, no soy ni seré original para mi mismo en este punto de mi escalera.


Notita: cómo no podía ser de otro modo, ilustro con una pic de mis 16, en donde se ve que metía el aparato de audio (onda minicomponente, es cierto, un Crown de los 1eros cuando eran buenos) en el armario y la discografía al uso que, aunque en vinilos, se puede apreciar a Kiss con "Dinastia", "Destructor", "Love Gun", mis ya destruidos auriculares y en mi brazo derecho la contratapa de "Expreso de Medianoche". Ojo,eh! Kiss sigue subiendo a los escenarios!!!

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