lunes, 11 de febrero de 2008

Gang Bang (pero a la criolla, tamos?)
Perfil de este domingo, en la edición impresa, trae un articulo de enjundia sobre algunas costumbres argentinas en esto de darle masa muchos tipos a una mujer. Que se yo, puedo entender un tanto la movida swinger pero de ahí a como exponen algunos sabedores de la vida que este tipo de actividades es para parejas consolidadas en dónde él le hace el aguante a la patrona que aguanta a full, me suena un poco boludito por decirlo sin eufemismos. En la edición digital se puede leer (para el deleite o para el análisis de diván) a Hernán, de 36 años, empleado metalúrgico postulando que: En las parejas convencionales la infidelidad es moneda corriente. Nosotros no somos hipócritas ni egoístas; por eso, cuánto más la veo gozar a mi mujer con otros hombres, más lo disfruto.
Pero en la edición en papel viene algo imperdible que no sale en este medio y es el siguiente razonamiento de uno de estos superados que nos dice que se puede bancar que su mujer esté con otros, todos los que quiera si él está presente pero que se vuelve loco si se entera que ella se encuentra a solas a tomar un café con otro.
Te pregunto, querubín: ¿qué te pone loquito? ¿qué tiene de malo si después de tomar un cafecito tu ninfa se tira un polvito con otro en un telo?
¿tenés miedo que le ponga azúcar al café y no el edulcorante? tontito!, no seas así, no seas egoísta.
Así somos los criollos: del Primer Mundo para aceptar de buen grado la importación de este tipo de actividades cosmopolitas sin perder, por supuesto, nuestra esencia bien arraigada no vaya a ser cosa que nos desmadremos. Me refiero al cuidado celoso de la pareja, a que no se nos enrostre que no sabemos guardar el respeto que nos debemos en pareja.
Fiestita grupal: sí, cafecito con otro: no, queridita...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario