viernes, 18 de enero de 2008

y construyó castillos en el aire...

Qué se yo, esta letra de Alberto Cortéz medio como que se me pegó un tanto en estos tiempos. Como en la foto debe ser una suerte de regresión a mis épocas de niñez cuando fantaseaba que los castillos de arena eran realmente unas fortalezas inexpugnables donde uno vivía con su princesa. De más grande ya fantaseaba con la princesa, las cortesanas, la festichola con los vinos abundantes y la mesa saturada de bocadillos y, por supuesto, algún que otro bufón para hacerme pasar el rato entre tanga holganza regia.
En eso uno va quedando, como en una suerte de ensoñaciones mientras la vida a veces nos depara el cumplimiento de algunas y en otras sórdidamente se nos ríe en la cara.
Ahora, en este preciso día, tengo a la vista el castillo desde la terraza del departamento en el octavo piso, un viejo asilo de las huérfanas irlandesas que venían en épocas de la Primer Guerra a los pagos de Caballito ahí, donde no casualmente se encuentra la Plaza Irlanda.
Para bufón la voy a ir yo que algunas aptitudes son connaturales y, aun sin servicio que nos presten de librea, armaremos la mesita terracera este finde y pasaremos sobre las brasas unos buenos cortes criollos estragándonos unos buenos tintos.
Os dije que tengo parrilla nueva, gandules?
A veces mofarse de otros es un alivio a la befa cotidiana.

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