miércoles, 9 de enero de 2008

apostillas de gimnasios

Alguien como uno, que ha fatigado tantos ámbitos musculeriles, ha acopiado algunas experiencias. En mi currícula se cuenta, allá por el '83 en adelante, mis inicios en variados gimnasios de zona norte, a saber: en Martínez, el Esparta, en San Isidro: el gym de Mr. Apolo, campeón nacional varias veces, el Stadium y, principalmente, el de los Bomberos de San Isidro, ahí frente al Hipódromo sobre avenida Santa Fe enfrente del Hospital del partido que en otra época era llamado el "elefante blanco" por los añares que tardó en construirse. Gracias, Cholito Posse, que en paz descanses. Tampoco debiera omitir que el CASI posee su gimnasio pero bajo el rótulo de "sala de musculación".
Qué épocas la de Mr. Apolo que siempre, al arrancar, nos mandaba a mi hermano y a mí a correr un rato largo y luego, cuando preguntábamos qué seguía, decía vitalización!! que consistía en cazar la mancuerna con las dos manos ponerla a frente tuyo, flexionar las piernas y pasarlas por el hueco... así pasaron meses y ví que la cosa no andaba.
De allí emprendí al de los Bomberos sanisidrenses que estaba en el sótano mismo de la dependencia, mucho ventilador para remover el aire subterráneo, ninguna cara bonita, todos gente de laburo (a excepción mía y de otros acomodados que nos hacíamos pasar por gente del palo), sudorosos y con ganas de renovar las carnes para emular a los titanes de la época: Stallone y Arnold. Con el amigo Telmo emprendíamos esas rutinas musculares en dónde poníamos cara de levantar un camión cuando enderezábamos a la mancuerna de 2 kg. para ganar algo de bíceps, onda de poder salir a la nuit con la remerita de manga corta doblada casi hasta los hombros. También estaba Axel, un blondo que laburaba de patovica en lo que era Flesh en Belgrano quien, todas las mañanas, se clavaba una pild para engrosar más a la par que se teñía a full para estar bien Billy Idol. Le salía bien el look, confieso, y entrábamos gratarola al antro nocturno. Pero había que bancársela, eh? ser muy guapo para ir al banco de pecho para hacer press y ver que viene uno que te pregunta compartimos la rutina? y vos ahí, con tus pedorros 20/25 kgs por lado terminabas una de tus cinco series y el otro, cuando alternaba, cargaba como 100 kg de cada la lado haciéndote sentir un pusilánime.
Tras esa etapa vinieron otras en otros ámbitos sin descuidar en los interregnos de tener en casa la barra y los discos más algunas mancuernas para seguir manteniendo la poca cosa que uno había ganado en tantas horas de entrenamiento. Ahora me pregunto: para qué? en fin...
Más cerca en el tiempo, es que ví cosas de non credere, precisamente, en gyms más de hi tech con toda su parafernalia. Hace poco, por caso, estaba en uno de los Megatlon invitado para ver si enganchaba y advertí que varias señoritas de entre 22 a 35 abriles (y mayos y junios y etc) le metían dos horas a full haciendo dos mil ejercicios como si estuvieran convencidas que así cambiaban todo. Sus apariencias físicas me daban a pensar que no eran capaces de agacharse a buscar el aceite en la cocina en la alacena de abajo pero acá, claro, le ponían unas ganas, una fuerza, un desmadre como si estuvieran fifando por última vez en la vida. Querido Freud, en algunas cosas la pegabas.
También estaban, obviamente, las que tenían las calzas bien apretaditas y de mejor lomo que impiden que hagas remo bajo so riesgo de irte in sec (si no lo saben en el remo bajo estás sentadito con la polea baja trayéndola hacia vos y largando, es como si estuvieras haciendo la del perrito aunque sentado agarrando las caderas de la otra hacia ti... entiendes ahora? ah?)
Esta cosa de meter músculo para los hombres es, en rigor, una erotización de su autoestima (je je, qué vana profundidad psico) e, incluso, la veo en algunos conocidos como Lobo de Mar que ahora pretende meter volumen en los albores de los 50 pirulos y ni qué decir de Tigre Volador, pescador del fracaso, que libra batalla paga para tratar de espigarse a estas alturas de la vida.
Está bien, acá tengo la palabra sólo yo y ellos podrán achacarme que hace un año le estaba dando a la creatina. Confieso, me hago cargo. Igual, no sirvió un carajo. C'est la vie.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario