viernes, 22 de agosto de 2008

Tierra Santa, Buenos Aires, Argentina, año 2.008 D.C.

Como podrán apreciar, dos legionarios al uso.
Eso sí, imperdible el comentario de la extranjera que le decía a su compañero cuando yo metía la jeta en el yelmo que realmente parecía uno de la legión, llevada —seguramente— por mi color cetrino que conjugaba con el del muñeco.
Por último, si Medina salió mejor es porque la foto la saqué yo, que cuando me tocó el turno de posar y el de él cazar la cámara, bue, nada... no sé para que coño hizo un curso de fotografía. En fin.

lunes, 11 de agosto de 2008

siguiendo con recuerdos náuticos

Ok, las épocas en San Isidro, en materia de contacto con el río, fueron harto importantes en mi vida. A través del tiempo, los recuerdos se agigantan y no parecen tan lejanos por más que alguna foto tenga algunos años y no parezcamos tan vapuleados por el tiempo.

Acá estoy con Pae a bordo de La Noia que era un crucero bastante grande, camarote principal con cama de dos plazas, comedorcito, cocina y en lado contrario al camarote aludido, o sea en la proa del barco camino al segundo baño, estaba el camarote para los invitados con sus dos camitas cuchetas... Qué épocas, por favor! y pensar que el amigo en cuestión arrancó con un boomerang 20, velerito gaucho si los hay (el Shoriva) en el cual pasamos más de una noche náutica golpéandonos las cabezotas a pesar de nuestra no tan llamativa estatura porque su techito era de metro cincuenta más o menos.
Ah!! un suspiro largo en este momento... al pasar al crucero Pae no pudo con su genio y tenía su tv., videocassetera (no era las épocas del dvd), aire acondicionado y teléfono!.
Recuerdo esa vez tras estar casi una semana sin pisar tierra firme y con nada que comer haciendo unos chizitos saltados a la sartén con huevo, fideos sueltos y otros aditamentos que, dicen, te hace garcha el colesterol. Pero qué importaba!! Y ésas veces en que, omitiendo algunos detalles que no vienen al caso porque todos sabemos que los jóvenes somos medio alocados, las chiruzas querían "manejar" y el capitán de la nao les daba el timón (eso redondito que ven detrás de mi amigo en la foto) y gritaban como si hubieran ganado el viaje a Bariloche en Feliz Domingo mientras tocaban la campanita del buque...

Qué épocas!... jaja, acá, con el Cabezón y Heath Pipa Maidana, estamos pensando en adquirir un velerito pero, como manda la experiencia, en lugar de las birras asumo que habrán unos buenos tintillos, de autor preferentemente, y el agua será siempre la misma: la del Río de La Plata, un lienzo en el que pasamos a escribir nuestras historias.

Au revoir.

domingo, 3 de agosto de 2008

Boludeando con la cámara en el baño...
tipo grande ya




jueves, 17 de julio de 2008

Heath "Maidan"


El martes pasado, 15 de julio, mi (ex?) edecán tuvo un rapto de ésos que lo caracterizan, difíciles de manejar para quién —como uno— sufre de fatiga de guerra ciudadana.

El caso es que, desde hora temprana, anduvo interneteando muy dado a conocer a fondo la vida del malogrado actor australiano Heath Ledger, que hace del guasón en la peli de Batman recién estrenadita por estos pagos.
Me sensibilizó su búsqueda, su actitud cuando levantó el monitor varias veces para mostrarme una foto del actor en cuestión, la cara que puso cuando le dije que tenía entradas... y me espetó que él también.

Así que, en sentido homenaje a la curiosidad sentimental de Martín, a su seguro esporádica afición a Heath (y a la certeza que vio con algún tipo de inquietud su film anterior "Secreto en la Montaña") es que mando esta entrada y cuelgo una fotito trabajada con la precariedad que me permite esta máquina laboral y mi indefectible torpeza.
Au revoir.-

miércoles, 16 de julio de 2008

Mis emociones fílmicas: Rocky

Ejem, yo confieso que me conmuevo con films que nada que ver para otros. Cuento, entre ésos, la saga de Rocky. En Rocky II siempre se me vienen los mocos cuando, tras ganarle a Apolo al final, le dedica a su mujer el título diciendo algo así con las cámaras de tv. que se le venían encima: ... a excepción del día en que nació mi hijo, este es el más feliz de mi vida... Adriane... lo logré! (apelo a mi memoria por si alguno me quiere gastar).

Y, qué le vamos a hacer. Sabedores de este punto débil mío, Martín me arrima una fuente internetística que transcribe parte de la conversa más emocionante, para mí, de Rocky VI (Rocky Balboa) que es cuando le habla a su hijo saliendo del restaurante.
Dejo esta parte diría sublime para compartirla con ustedes del blog de un tal loco Bender:

Este Rocky es puro corazon che. ¿Quien no crecio escuchando sus enseñanzas y emocionandose en sus combates? Nos enseño mucho mas sobre la vida que esas peliculas pedorras seudointelectuales que aplauden de pie tipos raros con polera y enteojos que al salir del cine siguen enfrascados en su mundo de fantasia y LSD. "Me llego al corazon", "Que profunda", por dios, como si lo complejo o enmarañado fuese lo bueno y lo simple lo malo (...)

De la pelicula Rocky Balboa...:

"Déjame decirte algo que ya sabes.
El mundo no es arcoiris y amaneceres.
En realidad es un lugar malo y asqueroso.
Y no le importa lo duro que seas,
te golpeará y te pondrá de rodillas,
y ahí te dejará si se lo permites.
Ni tú ni nadie.. golpeará tan fuerte como la vida.
Pero no importa lo fuerte que puedas golpear,
importa lo fuerte que pueda golpearte y seguir avanzando,
lo mucho que puedas resistir, y seguir adelante.
¡Eso es lo que hacen los ganadores!
Ahora, si sabes lo que vales, ve y consigue lo que vales.

Pero debes ser capaz de recibir los golpes
y no apuntar con el dedo y decir que eres lo que eres
por culpa de ese o el otro. ¡Eso lo hacen los cobardes!
¡Y tú no eres un cobarde! ¡Tú eres mejor que eso!"

viernes, 11 de julio de 2008

¿Drew está sola?

Esta noticia, realmente, me conmueve. Tengo fresco, todavía, el recuerdo de Stephanie de Mónaco cuando, a sus 9 años y 8 míos, declaré un amor secreto y recortaba sus fotitos de las revistas para ponerlas bajo la almohada o al lado de alguno de mis retratitos. Los viejos miraban extrañados la situación pero, por fortuna, a esa época no les daba la locura actual de mandar a los pendejos al psicólogo por cualquier nimiedad.
Ese amor duró bastante y ella nunca lo supo y, como bien dice el dicho para los derrotados (también he mordido el polvo de los evictos), ella se lo perdió. Ahí la ven, ahora, un tanto demacrada para la edad que tiene y yo sigo retozando...

Pero, tras pasar esa etapa platónica (y a la par vivir otras más pedestres, más reales de realidad pero de cero abolengo -ojo, que mi familia no tendría por qué mirar de reojo la casa de Mónaco que no sé si ellos, más allá de toda la torta, tienen ancestros como los míos-) vino E.T. y ahí, de un tiempo a esta parte, una jornada larga, con mi corazón virado hacia Drew Barrymore. Leerás ésto y te conmoverás?
He seguido tu biografía a lo largo de esta inacabada etapa. Supe de tus 19 años cuando declaraste que, a esa edad, ya habías pasado todo lo que podía pasarle quizá a una persona de 40 que vivió al límite. Pero, igual, seguiste con esa carita aniñada, de yo no fui y esos ojos y ese gesto con la boquita.
Me ví toco de veces las dos pelis que hiciste con Adam Sandler (primero y hace un tiempo: the wedding singer y luego, hasta no hace tanto, fifthy first dates) y, seguro, las volveré a ver.
Eso sí. La vida me ha cambiado un tanto. Te puedo rendir cierto tributo, digamos, romántico pero, ojo, no te voy a esperar toda la vida. Este morocho aún tiene su orgullo.
De todas maneras, ya sabés. Estoy acá. Qué se yo.

miércoles, 9 de julio de 2008

Y sí, fuí bebé también...








martes, 8 de julio de 2008

apostillas sobre la gente al pedo

Con sus bocas de payaso, llenos los rostros de su máscara hipócrita,
sonríen y cuchichean tirando dardos inútiles a tus espaldas.
En la vida que no han vivido, ni podrían hacerlo nuevamente nacidos,
se reciclan torpemente en su presente que no conoce de días
.

Pues bien, con esta sanata poética del introito y que es letra mía de hace unos minutos, hoy voy a decir un par de cosas sobre los correveidiles. Por una parte, son necesarios para la gran masa de la humanidad que cultiva sin tapujos la hipocresía y cosecha sin descanso.
Por otra parte, y en ese afán altruista que a veces a algunos se nos cruza por la cabeza pero no siempre ya que de santos ni hablar, está la parte que te toca cuando cruzan el umbral ovalado. Sí, el límite en forma de huevo, esa parte de la curva en donde, traspasada, te rompen soberanamente las pelotas y debes medirte para no lastimarlos más que ya bastante enfermos están.
No digo que cierta forma de pedantería te toque cuando pasa algo similar o, al menos, así debieras tomarlo para darle de comer un poco más a tu ego.
El mío es muy gordo. Y sí, a poco que repares que si hay terceros a quienes vos jamás les darías un mínimo de atención y ni siquiera estarías en su funeral aun siendo mañana mismo, algo debe causarte en tu impresión que esos energúmenos tengan tiempo para fantasear sobre tus cosas. Es como estar en la vida de otros siendo vos el protagonista en un film que jamás interactúa con la platea (no vale apelar a "La Rosa Púrpura de El Cairo" de Woody, eh?). Y, ahí tu ego debiera preguntarse si hasta no obras mal al no firmarles al menos un mísero autógrafo que, después de todo, los artistas nos debemos a nuestro público.
Pero lo más grave de esto es pensar qué hubiera sido de vos si te tocaba vivir en las pieles de esos otros. Habrías aceptado eso? Digo, vivir siempre de lo que hacen los otros y no ocuparte de elaborar tu propia vida. Obviamente debe ser una cuestión de fortuna. Me refiero al destino.

Gracias a Dios siempre estuve de este lado puesto que, lo afirmo casi apodícticamente, si me hubiera tocado el otro lado habría seguido un derrotero análogo, de ameba, sin tener nunca la conciencia de lo que realmente pasa que no es otra cosa que lo que le pasa a uno y punto.

viernes, 4 de julio de 2008

Generación Z

Me da un tanto por las guindas que alguien que ya pasa los 20 te diga "señor". Está bien, es un raye mío pero, hasta donde recuerdo, maso a partir de esa época yo trataba a los más grandes de igual a igual, con respeto claro, pero sin esa distancia generacional que pone el vocablo en cuestión. A ver si soy más específico: cambié de aparato celular de marca conocida cuyo modelo es rockero y así lo anuncia el artilugio y me vienen a decir que eso es para pendejos. Perdón? sorry? what?; qué, lo único que falta ahora es que cualquier energúmeno venga a postular que el rock es para pendexs como si hubiera nacido hace un par de años. Por favor, gilipollas!!! es más viejo que los viejos de uno y vienen con esa sanata. Y si no, tampoco vayan a creerse que eso del sexo déle y déle con aires de libertad venga a ser una conquista reciente porque, al menos, desde el siglo pasado y fines de milenio ídem, el tema del "flower power" era darle sin ton ni son al voleo mientras era una insignia mundial el Woodstock y etcétera etcétera. Capito?

Es más. Voy a dejar escrito algo que pienso y que he repetido hasta el hartazgo como decía Carlitos Saúl. Descontando mis inicios en la intimidad con el sexo opuesto, que datan de mis 16 y fueron más fugaces que la fama que a todos nos predijo Warhol, tipo a los 20 en adelante, cuando uno emparejaba y se tomaba la vida de otro modo, con todo eso de la responsabilidad y el camino a la madurez —que aún transito infructuosamente— cuando la ocasión se daba de amarse y amasijarse, uno lo hacía con la convicción que eso de tener sexo era una cosa muy adulta, para la que estaba suficientemente crecido y nadie podía objetarte nada de nada. O sea, que ya estabas suficientemente grande, crecido, hecho hombre y ella hecha mujer, para que quedara claro que tener sexo estaba ok y no era cosa de escandalizarse ni por los padres de ella, ni por los de uno, ni por los amigos o cualquiera que pensara uh!, éstos hacen chanchaditas. Qué va!. Era, es, debiera ser, normal, absolutamente normal. Lo digo yo, aun creyendo que las relaciones íntimas deben guardar algo de afecto o de ternura con el otro que si es la pareja mejor. Que el que quiera darle con quien quiera y el otro/a piense igual, también está bien. Dále nomás, dále que va. Qué puto problema podría haber? Salvo la típica forrada machista de este país en dónde el chabón más volteador es un pijo y la mujer más desinhibida es una trola, todo debiera ir sobre rieles.

A qué vamos? A lo siguiente. Si tenemos por compartido que desde determinada edad en adelante podemos desenvolvernos con soltura en materia sexual, estimo que todo preconcepto debe ser borrado de nuestras cabezas. El preconcepto por antonomasia está dado en las diferencias de edades, tópico respecto del cual, a lo corto de mi vida, yo no he tenido problemas para aceptar en los otros ni tampoco en mis conductas cuando, por ejemplo, a los 27 míos estaba con Lucila que tenía 16. Acá vendrá la jodita típica en donde vos si decís que era una tipa bien pensante es la excusa común para ocultar que en ese momento alternaba con una pendeja. Pues bien, Lucila no tenía los modos así medio cuasi púberes que el resto de sus congéneres de ese entonces ni, tampoco, las mañas infantiles de bastantes minas de mi edad a ese momento que, creo, no habrán crecido jamás por más que arrastren un par de hijos en estos años.
Es cierto. No lo tomen a mal. Ni hombres ni mujeres. Yo me hago cargo de mi parte en que soy bastante inmaduro todavía; que sigo con mis cosas de 20. Desde esa edad y desde antes incluso, no fui de confiar demasiado en el género humano, tiendo a pensar antes que las personas no son buenas por el hecho de serlo (homini hominis lupus, no digo nada novedoso) y que antes de confiar en alguien debo saber con quien trato. Sigo pensando, desde esa época, que bien vale la vida si llegás a viejo con alguien con quien compartir esa etapa y que los hijos deben ser una consecuencia natural de la vida. Sigo escribiendo poesías de vez en vez y todavía gusto de la lectura de El Principito (trancas, no voy a salir con eso de que lo esencial es invisible a los ojos). La mayor parte de mi (de) formación intelectual proviene de esa etapa y se continúa. En qué carajo cambié? en que tengo una hija, arrastro un divorcio, terminé la carrera que había elegido entonces, laburo de eso, y otras cosas que están vinculadas, esencialmente, con haber seguido el rumbo que ya tenía. Sigo parado en los mismos rieles, en la misma trocha; este tren es el mismo aunque haya pasado algunas estaciones.

Veo, me codeo por yuxtaposición en rigor, con gente de diversas edades que no creo que hayan agregado un ápice a sus vidas en materia de madurez por el hecho de haber soplado sucesivamente varias velitas. Me dan terror las minas más grandes que uno, y hasta de la edad de uno o un par de años menos a lo sumo, que vienen con infantilismos típicamente regresivos o no tanto, cuando elucubro que, quizá, fueron así toda la vida. Y de los tipos, ni hablar. Me da cierta vergüenza de género. Peor que peor no puedo dejar de sentirme cuando uno más grande que uno te pone la mano en el hombro y pretende aconsejarte. Siempre recuerdo a ese tipo médico bien veterano cuando yo tenía 11 años en un asado multitudinario en la casa de Mendoza que con una copas encima me decía: acordáte de lo que te digo, las mujeres son todas unas pérfidas; son... pérfidas; te lo puedo describir todavía con su camisa, sus pantalones, su pelada prominente, su delgadez, anteojos y unos antebrazos bien venosos. Y ahí pensé dos cosas: nunca voy a tomar alcohol que te ponés pelotudo y, además, jamás le voy a hacer caso a alguien en materia de mujeres porque me hablan de sus frustraciones. Lo primero no lo cumplí, lo segundo, sí.

O sea: lo que te condiciona en la vida, lo que te hace madurar, estimo que proviene de lo que te ha tocado vivir (Perogrullo se presenta) y cómo lo asimilaste. Los traumas que vas recorriendo a lo largo del espinel son los que terminan fortaleciéndote. Las cosas que de pendejo nomás sacaste de golpe como un "click" y que se mantuvieron invariadas en tus años son las que te definen. Cuando hago algo que considero mi deber ético estoy repitiéndome, es un copy del mismo Ricky de adolescente, no es que me volví más bueno o más malo o más inteligente o más inepto porque la vida me llevó de envión. Nop.

Era así, sigo siendo así. No hay caso, no soy ni seré original para mi mismo en este punto de mi escalera.


Notita: cómo no podía ser de otro modo, ilustro con una pic de mis 16, en donde se ve que metía el aparato de audio (onda minicomponente, es cierto, un Crown de los 1eros cuando eran buenos) en el armario y la discografía al uso que, aunque en vinilos, se puede apreciar a Kiss con "Dinastia", "Destructor", "Love Gun", mis ya destruidos auriculares y en mi brazo derecho la contratapa de "Expreso de Medianoche". Ojo,eh! Kiss sigue subiendo a los escenarios!!!

miércoles, 2 de julio de 2008

RICKY BUENO / RICKY MALO
Desde hace bastante tiempo tengo esta suerte de muletilla para no sólo expresar algunas conductas mías que no oculto sino, especialmente, para ser entendido. Que sí es cierto que relativizo la forma en que me ven pero, no voy a negarlo, cierta importancia le doy ya que, joder, no vivo en una isla desierta, vivo rodeado de varios ustedes, aquéllos, los otros.
A ver, no es una especie del dr. Jekill y mr. Hyde, esa inmortal letra de R. L. Stevenson, no la porquería cinematográfica de un tiempo a esta parte a excepción, claro, de aquélla que hiciera Spencer Tracy... ojo, guarros, no es una cuestión de edad es una cuestión de clásicos que, al fin de cuentas, dicho actor es de una generación anterior a la de mi viejo. Tampoco, una cuestión de índole psicológica al estilo de Jung en eso de que todos poseemos nuestro lado sombra; qué va!.
Estas dos referencias introductorias le dan un toque de glam al asunto a la par que, bueno, puede quedar interesante al punto de pensarse que uno domina algo de la literatura, del cine y también de psicología y es, advierto, un juego del Ricky Malo, turro y hedonista que quiere hacer creer que con un par de ideitas heterogéneas ganan peso sus opiniones. A su turno, el reconocimiento de esta especie de tortuosa manera de ser puede ser inferido como una autocrítica medianamente explícita que reposiciona al Ricky Bueno que enfrenta sus falencias y no tiene temor a exponerlas pero, en fin, en este jueguito de idas y venidas puedo apuntar, sucesivamente, que hago esto último porque no soy inocente y sé que asumir públicamente mi parte mala puede ser tomado como un acto de redención. Oh, pecador! (el Purgatorio espera ansioso mi llegada).

La verdad (rídicula pretensión en este caso) reconoce un origen un tanto baladí. Baladí para otros, importante para uno que en esas épocas era dado a mirar tv. En uno de los episodios de Family Ties, donde actuaba Michael J. Fox, él, cuyo personaje era Alex y tras hacerle un feo a su amigo Skeepy le dice ...no sé que me pasó; hay un Alex Bueno y hay un Alex malo y... Después se reamigan pero, nada, lo importante era éso. Me dije: guau, eso me pasa a mí también. Y ahí, quedó para siempre. Tomá nota, Tester.
Pero, obviamente, mi parte malita no alcanza dimensiones de bestia... aún. Expresándolo en un ejemplo que daba a mis entonces alumnos de 5to. año hace tipo dos lustros ha, la cosa esa que tenemos dentro, algo así como ponzoña ambivalente, la traduzco así: puedo ver a una viejita caminando torpemente y en mi cabeza se cruza de pronto que si se cae aparatosamente me causaría gracia pero, jamás de los jamases ni ebrio de Gancia que es una cosa asquerosita, se me ocurriría a mí cruzarle la patita para que se desplome la abuelita. A lo mejor este ejemplito termina inclinando la balanza para vos, lector. Digo, podría habérsete pasado por la mente Este tipo es un hdp, mirá lo que se le ocurre! está más loco de lo que creía. Ja ja y je je.

De hecho, mi Papá hace un par de días atrás, hablándome tal cual él suele hacerlo en ese rol que le sale de tanto en tanto cuando cree que es preciso aconsejarme y que a mí me complace siempre aunque no comparta varias veces sus apreciaciones (que me siga viendo un pequeño no deja de hacerme sentir seguro en algún punto, los papás son para siempre papás), trataba de hacerme variar una opinión proferida en la mesa familiar por mi parte que era de tono bastante duro pero que, en definitiva para mí y evidentemente no para mis viejos, era eso: sólo una opinión, sólo palabras. Y yo, fervientemente, creo que las palabras son éso eventualmente, un manojo de sonidos que expresan una idea pero no la concretan por el hecho de que suenen meramente, que yo sostenga la viola en las piernas mientras tiro unos acordes y trato de cantar no es música, Mamá me lo dijo siempre sin ambages... Acá puede salir alguno que me va a decir que me tomo a la ligera estas cosas de la comunicación y te aclaro, Queridito/a, que no es así ni por asomo. Uno debe ser inteligente para discernir que, por caso, cuando decís a este sorete lo voy a matar no estás operando o vas a operar en la realidad y se te va a venir el código penal encima cual saeta, a no ser, claro, que si te lo bate un pibe chorro, ahí sí, cagáte hasta las patitas. Si me dicen a mí "negro" o "negrito" lo tomo así, un apodo cariñoso y ni en pedo, justo a este tipo que tipea, que me estén rebajando; por otra parte, tampoco, cuando me decía alguna "Ricky, oh Dios!" yo pensaba que había ganado una acólita para mi secta.

Retomando a esta parte buena y mala, mi oximoron interno, creo que me tranquiliza. Cuando saco mis demonios, habitantes no tan oscuros de mi corazón, nunca me veo quedado en una posición de vulnerabilidad. Contrariamente, me hace sentir más fuerte, sigo sonriendo con esta carita/mirada de hijo de mil que me dice que tengo mi edecán (sin falta de respeto, lo hace con unción) o bien mi amiga Amalia con quien hace poco estuve en Rosario y me batió que tengo expresión de hdp, no cara de..., o quizá, y citando otras posturas, que poseo cara de falsete, etc etc. Todos esos golpecitos a mi integridad me encantan, tengo algo de sado en ese sentido, y hasta te confieso que si me comentan que mi mirada es de turro, más sabor dulce me causa porque hasta me deja con la incógnita de qué impresión habría causado si esa mirada fuera con la que tendría que tener desde que nací, con mis dos ojos... Y en estos puntos en que me pregunto qué podría haber sido si tal cosa, me dejan la sensación de vivir varias vidas. Mi cabeza, siempre, fue una máquina de pasar de estadio a estadio sin solución de continuidad y, a veces, con varios inputs al mismo tiempo.

Intuyo, amablemente, que debo sugerir a todos ustedes que dejen salir sus partes malas. Es una suerte, también, de autodefensa para un medio que mayoritariamente es hipócrita así podés guardar exclusivamente tu parte mejor (si es que la tenés) para aquéllos que realmente querés. Seguí saludando con un beso o estrechando las manos de todos los que te saluden y no te prives de mandarlos a la mierda en secreto; es un ahorro de energía porque, si no asumís esta dosis, sos como el perro que la va de malo del otro lado de la reja, déle y déle ladrar siempre a los transeúntes. Al pedo. Mordélos cuando entren, cuando jodan.

Au revoir.-

miércoles, 18 de junio de 2008

Secuencias europeas, 1.990 (con el Muro caído)
Y sí, uno gusta de inventarse historias y una es ésta de creer que el muro lo derrumbaron justo justo porque estaba dando vueltas por el viejo continete, qué va!! joder!!. En la primer pic estoy con una paloma en mano en Piazza San Marco, Venecia, que me puse así, cachondo y risueño que ví venir el gatillo de la cámara que iba a hacer ingesta del plumífero ya que, saben, uno es un sudaca muerto de hambre. En fin.
En la que le sigue estoy en Verona en el balcón donde asomaba Julieta por Romeo (estos tanos nos venden cada historia y William Sh. les resultó funcional) mientras que en la última (ambas estan escaneadas de copias viejas perdonen la falta de definición y gracias flaca) metido de lleno en una taberna de los Alpes austríacos... ven las cervecitas? ah? y se ve tras la ventana que era de día??!! mamita mía!, pensar que arrancábamos con los chopcitos onda 10 am. Será por eso que ellos son Primer Mundo??
Adiosito.



viernes, 23 de mayo de 2008

Vamos a una pausa...

Después de bastante tiempo de no subir nada, y tras algunos llamados de atención de los zalameros de siempre (que son muy pocos, la verdad) sobre esta omisión, me dí a pensar que no podía ser tan inconsecuente...
Pero, luego, tras conocer la opinión de José Pablo Feimann de que cualquier pelotudo tiene un blog, me agarré una vergüenza tal que, ahora, he decidido hacer un silencio y meditar un tiempo como un eremita para desentrañar la verdadera esencia de ser blogger.
Hasta pronto.

miércoles, 30 de abril de 2008

Ejercicio retórico
Podría escribir a propósito de una cantidad bastante interesante de materias, cualquiera puede hacerlo. No desconozco, por lo demás, que lo denominado interesante es sólo una apreciación subjetiva. Aunque mal no vendría hacer un ejercicio.

Tomo como caso, en este momento, lo que llamamos "confianza", "honestidad" y "mentira", aunque, más bien, podría hacerse hincapié en esta última a modo de concepto globalizador. Este trípode, para algunos desprevenidos, tendría diversos matices según la relación de que se trate; o sea: no se coloca en igual peldaño a la relación amistosa, a la relación en pareja y a la relación laboral, por citar las más frecuentes.
No obstante, en todos los casos estamos ante un mismo caso, valga el juego de palabras.

Excluyendo las patologías —y a decir verdad, bien podría entenderse como patológico lo que voy a señalar—, la mentira se ha transformado en el adalid de las vidas de hoy. Se finge en la idea de construir un otro de cara a los demás, bajo las máscaras de los "modelos" que son masivamente vendidos o, a lo mejor, creando una suerte de "contramodelo" contestatario y desapegado de determinados convencionalismos que no deja de ser, sin embargo, análogo al primer caso pero desde otra perspectiva. Esa es una parte.
Por otro lado, se miente tratando de ocultar algo como si el correr el velo fuese ingresar a la intimidad del otro. Por añadidura, se estima que este tipo de conductas es aconsejable en la medida que no es bueno —en una sociedad hiperindividualista— dejarse conocer bajo riesgo de perder la propia identidad. Esa suerte de traslado de mi yo hacia un tercero es vista como una suerte de debilidad y, cuando menos y como contracara, se fragua una personalidad apócrifa que tiende a creerse fuerte en la medida que resiste tal debilidad. Y es aquí en donde el falseamiento de la realidad vivida deviene en una suerte de conducta no sólo autojustificante sino, también, en una costumbre que se arraiga.

Hay varias clases de mentiras. Eludimos a esa subespecie que refiere a la mitomanía, aludiremos a ese tipo de mentiras que son el ocultamiento de determinadas actividades que a priori se consideran deleznables para ventilarlas como, asimismo, permiten una suerte de refugio en un momento que se estima placentero.
Es quizá en este punto, donde el momento ocultado maximiza su placer, precisamente, en esa especie de ocultamiento (y en la adrenalina que provoca la posibilidad de ser descubierto). Piensen, nada más, en el remanido ejemplo de la infidelidad. Todos, de un modo u otro, hemos reproducido este ejemplo. Sea, lisa y llanamente, por habernos acogido a la intimidad sexual con alguien que no es la pareja estable —o que aparenta serlo— o bien por omitir deliberadamente determinados aspectos de nuestras vidas o de nuestra persona para evitar el desencanto que se estima producirá el revelamiento de una determinada situación personal.

Es en este punto cuando, descubierta la mentira, entran en crisis la confianza y la honestidad. Va de suyo que consideramos este descubrimiento devenido de factores ajenos al promotor puesto que, caso contrario, no habría mentira.
Cuando quien ha mentido revela que así lo hubo hecho, puede creer que transformó la situación: que de esa forma puede haberse vuelto "confiable", "honesto" en su proceder...
Por favor, dejémonos de joder!

Ven que cualquiera puede escribir sobre cualquier cosa?
Au revoir.-

domingo, 27 de abril de 2008

Bahia Camarones y Caleta Sara, Chubut 2.008

A pedido de Chris que esperaba otras fotos, elijo algunas. Con el amigo Sergio verán bastantes y otras con el inefable Capitán Kriegel. Más adelante, nos referiremos a este último personaje y a otro emblemático para el Cabezón y el suscripto; me refiero a Aldo, el cordobés, que casi pierde la Caleta a manos de dos piratas.