martes, 13 de noviembre de 2007

Guarda con la Celestita
A propósito de un mendocino que, parece, se le fue la mano con la ingesta del "ayudín", se me vino a la cabeza que alguno de los que conozco que aún están en la edad de no compromiso viril, le mete el saque a esta burundanga para experimentar, según dicen. Asumo, sin embargo, que se esconde la intención de ser más gauchito con la partenaire en este tipo de lides, tratando de arrancar muchos olé! cual toreros.
A alguno, cierta vez, se le escapó la media pasta de la billetera cuando exhibía a sus contertulios; otros refirieron: alucinante, parece que te crece, no te la reconocés (?) / no podía ir a la mañana a la playa porque seguía clavado / me la mandé 45' antes del encuentro y la mina me llama diciéndome que no llega porque la agarró una manifestación, que lo dejemos para otra vuelta, fue un drama después para bajarla por más polacos que le ponía. En fin.
Yo confieso que no se me ocurrió probar no porque no necesitara eventualmente, que va. Sino, más bien, por el jabón hipocondríaco que me da que se me ocurre que puedo tener tan mal tarro de clavármela y que me dé un bobazo. O sea, que se me "pare mal" pero otra parte, me explico?, como el caso del mendocino.
Por eso, amigos, prudencia. Tener en cuenta: llevar a cuestas el carnet de obra social o prepaga a mano para que pueda socorrernos cualquier tercero de ser necesario; si se planea un encuentro -donde, obviamente, la otra parte desconoce el asunto-, cerciorarse que esté todo bajo control, contando ya con la presencia necesaria; y, sobre todo, si es que están ante una trampeti, que es una cosa muy fea de hacer, será porque en el curso de esa noche o bien no se duerme en casa o se apela a algún subterfugio creíble si es que la patrona adivina un exceso de irrigación que no puede disimularse.

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