miércoles, 14 de noviembre de 2007

Fases, frases y faces...
Las pipas de brezo son lo mejor, sentenció Burzaco's man, largado de lleno a su fase de bon vivant. Había adosado ya a su estilo, en aquélla época, el extra brut y el bourbon.
Claro, qué mejor -pensamos- hay que regalarle para su cumpleaños un buen par de pipas de brezo, total sigue el 1 a 1. Se descalabró la criatura prohijada por Cavallo —y de las que gozaron tantos onda gang bang y ahora se hacen los desentendidos— y ni noticias de las pipas. Deben estar guardadas por ahí en algún rinconcito.
En estos tiempos la fase es otra; trocar el extra brut por el brut nature y, cambio mediante, el tango como una suerte de Robert Duvall pero de acá. Son todas fases, evidentemente, que contenidas en algunas frases, varían sus faces acorde al momento.
En un verano de hace tanto tiempo, la muchachada de la maestría tiró: "vamo' al bosque". Excuse moi? sí, El Bosque, apuntaló el Cabezón doctrinariamente, un lugar de aquéllos en Quilmes.
No sé que infausto evento privó al Pescador de la partida y rumbeamos en noche sinuosa con Turbi, Lobo de Mar, el Vasco y algún otro que en este momento no recuerdo. Esto es muy lejos de mis pagos, che. Nadie me dio bola. Bastante entonados con algunos beberajes dignos de nosotros estábamos arrebolados en mesa circular, al aire libre, en un lugar que ciertamente era amplio, había techo enorme para danzar y parque a morir, de ahí El Bosque, colegí. De pronto Lobo golpea con su puño la mesa, con ese énfasis que años después ví en De La Rua frente a Mariano Grondona en su programa abonando su carácter férreo, sentenciando: "no puede ser, cómo carajo toman ese champán pudiendo tomarse un extra brut". Aludía a unos capullos de otra mesa que sorbían deleitados un Monitor en su baldecito con hielo. Ah, no!, ahí saltó el Vasco defendiendo al proletariado y que no se hiciera el gil que él también provenía de pagos arrabaleros por más que ahora derrochara en extra brut. El tono de la conversa en realidad fue más subidito acorde a la forma en que el Vasco te tira las cosas sin medias tintas.
Y, es así este muchacho. Si puede, se da el gusto, y, si no, hay registros de habernos estado empinando algún Blender's en antro putiferil y bien que no chistábamos contra ese alcohol denso que te abrasa las entrañas.
En su mudanza corta desde sus pagos hacia el centro, en la experiencia en ese monoambiente donde un murciélago impedía la levantada de la cortina so riesgo de que se mandara padentro, bebimos más de un whiskylingo Teacher's, productor de ciertos efectos alucinógenos para mi organismo, pero, eso sí, abonados con cubitos de hielo de agua mineral. Allí aprendió, y a Serge y a mí nos hizo la muestra, sobre el secreto para lavar un par de medias frotándolas suavemente con las manos enfundadas en guante de goma.

Qué personaje! Aun recuerdo esa madrugada en la que, pululando las chiruzas laburantes en local próximo a cementerio aristocrático, pusiste los 100 pesitos, que eran 100 verdes, en mi mano y dijiste: "vos también tenés que divertirte" Recuperada la osamenta al otro día, preguntaste si algo había salvado del naufragio y te dije "tranca, me quedaron 50"
Todo con la mejor, sin ofender. No quiero distraerlo. Quizá, en este preciso instante, se encuentre estudiando la jurisprudencia de algún asunto complejo, como esa vez que Marcelita me batió estaba haciendo con un asunto que le llevaba mientras bebíamos, en una noche de insomnio en la que trataba ella de forzar mi billetera, una cerveza en el circuito de la calle Suipacha.
Au revoir.-

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