jueves, 27 de septiembre de 2007

Mundial Gay de Fútbol, Baires, ARG

En el día de la fecha en el ámbito oficinesco, con el Lémur y nuestro nuevo compañero candidato en próximas elecciones, comentábamos este tema del mundial de fútbol gay que se está llevando a cabo en nuestro país y en dónde los cuatro combinados nacionales ganaron por goleadas sus primeros partidos. A la chanza habitual que se viene haciendo y que escucho de algunos comentarios televisivos (que omito ponerlos ya que al no consumir tv me siento como ante un teléfono descompuesto) me ha quedado un interrogante. Ya saben, por caso, los escándalos que se arman de tanto en tanto en los mundiales sub 17 o sub 20, con los equipos africanos sobre todo porque cuesta creer que semejantes ursos tengan 18 añitos y uno es dado a sospechar que fraguaron alguna partida de nacimiento. Esto, respecto de nuestro comentario de la fecha, nos plantea interrogantes de índole probatorio. De qué modo se prueba la condición "gay"? Tema ríspido, espinosito, si los hay…
Obviamente, amigos, que no vamos a tener un baremo (o sea una reglita, una tablita, o como quieran llamarlo) y si lo dejamos para que responda la medicina creo que tampoco podrían darnos una respuesta unívoca por más que, claro, puede que todavía ciertos especialistas británicos sigan indagando en las autopsias cerebrales de quiénes eran homosexuales para tratar de descifrar si allí anidaba una suerte de respuesta que nos brindara la sabia naturaleza.
Por de pronto, ya sabemos que no es lo mismo ser "gay" u homosexual que ser un transexual puesto que, en este último caso, la operación de cambio de sexo nos posiciona genitalmente en la vereda contraria a la que dictaba nuestro nacimiento para, de allí, escoger partenaire del ahora sexo opuesto. O sea que, en nuestro caso, estamos hablando de chicos que gustan de chicos y chicas que gustan de chicas para plantearlo en términos simples.
Pregúntense, para empezar, cuantos heterosexuales conocen. Y esto tiene su trasfondo capcioso porque algunos masculinos se consideran 100x100 heteros y asumen que aquéllos que aun cuando se emparejan siempre con el bello sexo han tenido o tienen un desliz travisteril no pueden jactarse de ser completamente heterosexuales. Este es el grupo de los que uno definiría como "machistas" y que en charlas de café o de pub abjuran horrorizados de esos otros que han sido digitalmente explorados por atriki aun por una mujer. Ni hablar que, tampoco, aceptarían ir al proctólogo para un tacto prostático. Se entiende? Por eso, si esta clase de masculinos fuere, en una especie de utópica hipótesis, la que tuviera que determinar o no la procedencia de incluir a alguien en este tipo de certámenes futbolísticos, pondría su sello aprobatorio a un sinnúmero de casos (si algún conocido está leyendo esto y transpira un poco, tranka, que no pienso citar identidades)
Entonces: cómo saber si, efectivamente, todos nuestros participantes en este Mundial son realmente gays, para evitar que algunos vivillos se hagan pasar por tal condición para poder vestir la casaca? Jodido, no?

Yo, por las dudas, sigo haciendo fuerza por Los Pumas a ver si pueden romperle el orto a Irlanda en este Mundial francés aunque, me parece, la expresión recia que pretende vigorizar mi sentimiento por los chicos de la guinda puede ser malinterpretada.

Au revoir.-

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