miércoles, 4 de julio de 2007

Una letra, porque sí...


Surrealista.
En las delgadas capas de la
trama que urden otros
yo veo —o imagino ?— los pliegues
desaliñados del infortunio.

Aquéllos.
Que en los recovecos de su conciencia
creen trocar en pálidos triunfos
historias que son de barro, ciénagas
sobre las que construyen sus paraísos.

Inmutable.
Así me devuelve el espejo fatal
aún a esta altura de mis décadas.
No me arrepiento. Me deshice e hice.
Otros pasos perdidos; no es mi laberinto
.

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