lunes, 23 de julio de 2007

PRISIONERO

por Andrea Body


En el momento del desarraigo, perdió su valentía como también sus recuerdos. El no era él mismo y tampoco sabía bien quién era.
Deseaba volver a su casa; esa que lo abrazaba, espacio en el que había crecido y en el cual cada juguete tenía el valor de pertenecerle. Después de la mudanza (una valija con escasa ropa) todo lo vivido era pintado de negro, sin vestigios de matices.
Se sentía frágil y la mayoría de las veces mutilado. Olvidó la risa, aunque a veces, empapado en esa desesperanza, recordaba su lugar y se reía como un idiota.
Hoy sus sueños se desvanecen con la rapidez del vuelo de un pájaro, y así piensa, le gustaría ser como un ave, no cualquier ave, sino aquella que pueda emprender vuelo y alejarse, abandonar el nido y concentrarse en sus posibilidades, ésta vez en la posibilidad de desplegar su locura.
Cada mañana en el intento de enfrentar la vida, se le estruja el pecho, siente una asfixia inexorable y la sociedad le produce ansiedad, entonces grita.
Toda su vida se redujo a estar encajado en ese molde diseñado para finalidades ajenas y ahora vive con miedo a morir, miedo que se localiza en esos fantasmas que no se pueden demarcar. Se derrumba cuando siente amor y recurre a aquella imagen idealizada, recreada desde la infancia, a ese espejismo del padre perfecto.
Si desenterrara a su amada le diría que de cerrajero pasó a ser un excelente abogado, que sigue desencontrando el deseo, cuya historia no tiene prisa, que todavía le habla a la muerte, que ya no cree en las palabras, ni en la mirada ni en el aliento de la gente y entonces en la nada quiere morder hasta matar o hasta morirse y se llama a sí mismo Asterión, como ese personaje de Borges. Se identifica con él, siente esa soledad oscura y esa misantropía. Como ese personaje al que acudió para asimilarse, también cree inventar estrellas mientras espera la llegada de su redentor... para dejar de ser prisionero de su angustia.


Nota: en esta suerte de mentor de nuevas figuras del arte (???), en este caso de las letras, me pareció oportuno darle una oportunidad (no es tautología, es juego de palabras; capito?) a una joven que, más allá de su fotogénico buen cuerpo y de un nivel endorfinal difícil de ser seguido por mortal cualunque, tiene estos destellos literarios... La autora usa un seudónimo, sus iniciales son Y.A.G. y en breve (o sea, cuando me descuelgue) también sería interesante subir un desnudo de ella pero "bien cuidado". Se entiende?

Por el copyright, advierto que la ilustración la bajé de http://www.laetus.blogia.com/

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