martes, 24 de julio de 2007

En torno a los Pescadores
(a través de un pescador)

que, para muestra, basta un botón...

Me fui a pescar este fin de semana, me apunta el Cabezón, y yo como que lo miro —en la medida que puedo en este momento jodido con mi vista— así como en una suerte de dejà vù porque, qué se yo, escuché tantas veces estas historias que no me asombra no haber visto jamás que haya traído algo...

Es cierto que muchas veces lo ví frente a un pescado pero eso pasaba o bien porque se pedía el filet de merluza para un almuerzo —que, lo digo, era por sus bajas calorías que las compensaba con un par de sachets de mayonesa— o bien con alguna que otra habitante de la fauna acuática nocturna como puede haberle pasado a cualquiera pero, en fin, ¡a un "pescador"!... Alguna vez voy a comentar esa noche bajo la sombra cómplice de un árbol que no te despedías de tus amigos porque querías disimular, vanamente, a quién te llevaba en un auto frente a la parrillonga ¡y eso que vivís a dos cuadras!!! Run Forrest, run!!
La verdad, no entiendo. Ah, ni qué hablar que Medina, mi ex edecán, fue de niño pescador (aparte de nauta y otras yerbas que vinieron a ocasión cuando alguna vez comenté que navegaba en la aristocrática San Isidro). Sí, en efecto, parece que él hacía, en el teatro, de Pipo Pescador cuando era un púber. Qué sorpresas te da la vida! (a ver de la gilada joven que no se acuerda del personaje cantando "vamo de paseo, pi pi pi, en un auto feo, pi pi pi, pero no me importa, pi pi pi, porque llevo torta").
Retomando al amigo pescador de este comentario, qué decir? cómo entender esos comportamientos desviados? Señalo: estos conatos de pesca se han resumido en largarse a escabiar vino a lo loco, comer parrilla o unas pastas caseras que le tardaron siglos en llegar a la mesa y otros episodios escabrosos que guardo para no caer en una indeliberada delación. Sólo me permito traer a colación que este pescador y sus aláteres, una vez se amenazaron entre ellos usando de arma un desodorante en aerosol con la consabida llamita al acercar el encendedor mientras el contrincante portaba, en mano, un sorete de su propia factura que lo había extraído del inodoro ante la amenaza. Se dan cuenta? eso capaz lo hacen pasar como acto de pesca! Mi amor, no había nada en la laguna pero no sabés que saqué del retrete uno que parecía la gamba de un pibe de 12 años!! Eso es pesca!! con mano propia, carajo!!
Bueh. Nunca ví que haya traído una mojarrita o bien una lata de sardinas, al menos. Es más: jamás lo ví, siquiera, en una foto que recoja tan fausto momento, aunque sea con un bagre colgando de la tanza. Desafío a que me envíe al menos una foto que registre un momento de ésos; si recogés el guante a lo mejor, no sé, me animo a colgar acá mis fotos sacando truchas en El Nihuil, Mendoza, hace casi 30 años.

Au revoir.-

La foto la bajé de no se dónde de galeria.universia.com retratando a uno en Mar del Plata que, se ve, se llevó a la Quimby para que admire como maneja con destreza esa caña que la otra... andá a saber, flor de embole la mina, seguro. En otro momento, disertaremos sobre la relación que hay entre pesca y levante porque, se ve, son tipos medio jodidos éstos. Nop?

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