viernes, 6 de julio de 2007


El estigma del Chizito

Tras fatigar anoche internete por otros lares (confieso: hay unas cositas amateurs en las que me detuve "accidentalmente" hasta que una voz que provenía del baño me decía qué estás haciendo?, lo que fue una suerte de exorcismo...), en la bitácora de Javier Moya encontré una entrada sobre enfermedades curiosas. Tomo una de ellas que es el comentario que hago ahora.
Yo trato de ser autorreferencial (a propósito, con este neologismo de garcha cuántas putas cosas se dicen sin decir nada; miren a los actores cuando se hacen los sesudos y acuden al término... pordió!). Lo que trato de decir es que no la voy en andar comentando cosas que no hayan pasado o bien por mis experiencias o las de otros cercanos o no tanto pero en las que hayan tenido algún tipo de participación. A veces, claro, mi intervención se limita a ser el espectador actual o bien un espectador pasado que es cuando alguien te comenta algo de su vida o de algo que vio o vivió muy de cerca y al transmitirte éso, nada, te pone también en una parte de la cadena de consecuencias del hecho que se transmite. Pasás a ser testigo de la situación, por eso, después, hasta muchos cuentan con el privilegio del buchón cuando dicen es así, a mí me lo contó.
Ya dirá alguno este boludo de qué está hablando?
Bueno, perdón. Volvamos. Digo que yo soy, en vez de autorreferencial para evitar el sarcasmo al que antes acudí, autobiográfico (usualmente).
Esta cosa del "chizito" es una cosa muy fea. Es pésimo burlarse de los otros, ya lo saben y mucho peor cuando ello ataca a un ser indefenso para la esgrima verbal como es el amiguito de carne. He sufrido vestuarios, he tenido que esconder mi parte pudenda a la vista de otros con el toalloncito para evitar la burda y barata befa (bah, insultos o gastaditas) y, encima, soportar que otros se pasearan como si nada, sabedores de la ventaja... O sea, la japi mal del turro que sin hacer un carajo le vino de arriba. O no? dejénme de romper las pelotas y digan si eso es "adquirido". Déjense de joder! qué hijos de mil!! Te hacen sentir que con estos 18 x 6 de dotación sos un infeliz...
pausa,
je je,... ojalá (al menos...)
Bueno, ya se sabe lo que quiero decir, no hay consuelos absurdos onda che, pero al chabón ése que sería hijo de Menem que sale en Gran Hermano de Famosos no hay mina que le banque semejante garompa (este pibe parece que llevara un hobbit entre las gambas)... o, cuando ella te dice que lo importante no es el tamaño o que hay una medida para cada puerta (la boca, puerta principal, acceso por colectora) vos pensás sí, pero como te hubieras relamido más con un peceto más grosso.
En fin, hay que decir, a favor, que los que carecen de un miembro desproporcionado, lo tienen en más estima al suyo. Fijénse: son de ponerle nombres cariñositos, con apelativos que hasta enternecen y, un número considerable —así como los que rumbean para el botox por estética— le han dedicado alguna moneda tratando de elongarlo...
Basta! ahora vamos a lo nuestro. HAY GENTE QUE LA PASA PEOR. Se ve que otros sufren una enfermedad mucho más severa por andar con un ñoqui a cuestas en lugar de un flor de canelón relleno a morir. Son los que han padecido o padecen el síndrome de "Koro", de cuya enfermedad, acorde a la fuente que cité arriba, transcribo:
Koro (término javanés que significa 'cabeza de tortuga') es uno de los numerosos nombres para un delirio agudo que se ve sobretodo en el Sureste Asiático y el sur de la China, donde el paciente se vuelve repentinamente angustiado y alarmado por el convencimiento de que su pene está encogiendo hasta desaparecer dentro del abdomen, para luego causarle la muerte (como la cabeza de una tortuga que se retrae hacia dentro). Hay muchos coreanos que se pasan la vida estirando su pene para no morir. Puede ser contagioso, como el brote de 1967 en Singapur, donde miles de hombres llegaron a pensar que sus penes habían sido robados. Se piensa es tan sólo una reacción extrema a la natural retracción del pene por el frío u otras causas
Vieron? No somos, perdón, no "son" pocos los que tienen la cabecita de tortuga haciéndoles la cabeza. También el amigo que ilustra la foto, la cual saqué de la serie del mismo ruso que comento en otra entrada, tiene sus problemas.
Consejo o nota mental: lleva, siempre, una lupa a mano
Es más, sugiero, a modo terapéutico y a ver si algún galeno recoge el guante, que cuando sospechen que alguno anda sufriendo el síndrome del asunto, aconsejen lisa y llanamente una lupa y no le anden medicando boludeces de ésas con las que a veces entongan. Tamos?

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