viernes, 4 de mayo de 2007

Pirata o qué? ah?, eh?

Bueno, la generalización a que nos tiene acostumbrado este desacostumbrado uso de la buena lengua española, lleva a que en diversas situaciones se apele al vocablo de "pirata" para calificar situaciones disímiles. La que interesa en este momento es la referida al uso que se le da en el argot argentino como sinónimo de "tiro al aire" (je je, estoy a full con las actualizaciones), "chamuyero", "mujeriego", "tira onda a tutti", "tramposo", etc etc y recontra etc.
No estaría demás recordar que otrora no era lo mismo un pirata que un bucanero o bien que un corsario... Al pobre pirata, antes, se lo denostaba porque choreaba para sí mismo mientras que al corsario, de algún modo (en forma mercenaria, claro) se lo tenía en otra categoría puesto que la "patente de corso" (esto es: la habilitación formal para chorear emanada de una autoridad regia) te la daban para que pudieras afanar pero robando para la Corona. De hecho, en nuestra constitución nacional aun tenemos algún vestigio en punto a otorgar estas patentes de corso.
Para qué todo ésto? qué se yo! A ver, ensayemos hipótesis ridículas. Suponéte que a espaldas de tu jermu te estés dando al living la vida loca, eso sería catalogado, lisa y llanamente, de acto de piratería... Sin embargo si, por un arbitrario suponer, tu mujer te manda a que te despabiles alocándote pero que no te olvides de integrarla para un trío o como llames a la partuzza, podrías denominar a este último supuesto como la emanación de una patente de corso? je je, estoy re profundo cavilando en este día de merda y lluvioso...
Corsario o pirata, andá a saber, debe dar lo mismo en orden a usar o no usar un parche. Y si no, yo que no me autocatalogaría en ninguna de las dos ominosas acepciones festivales que acabo de enunciar (ni tampoco apelo a una hipotética cadena reencarnatoria por la cual me toque suponer que he sido una suerte de terror de los mares en otra época), quiero decir, ni más ni menos, que de tanto en tanto ando con un parche en el ojo derecho tal cual ilustra la calaverita que pongo en esta entradita. Y sí, a veces debo acudir a este subterfugio cuando vengo para el traste con ese órgano fruto de haberme rifado un balazo a los diez años. Pero ésa es otra historia.
Au revoir.-

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